José + Elena

Quizá hayas oído antes esta historia y no la hayas relacionado con nosotros... ¿Conoces la historia del oso y el águila?

Ni el oso es tan oso, ni el águila es tan águila. Esta historia no habla de animales sino de espíritus, de almas, de esencias...

Oso es un espíritu honesto, valiente y libre con gran benevolencia, paz interior y que dedica bastante tiempo a la introspección, de ahí que algunos hayan dicho que es solitario, aunque la realidad es más bien que nunca ha necesitado estar rodeado de gente para sentirse acompañado, y por eso puede pasar tiempo sin nadie que acompañe sus pasos, si bien, disfruta de relacionarse con los demás y especialmente con su clan.

Águila es un espíritu responsable, noble y leal, cualidades que acompaña en sus acciones con valentía, diligencia y adaptabilidad. Frecuentemente vuela alto y al mirarla puede confundirse con el sol como si de una simbiosis se tratara, de ahí que muchos digan que ilumina y acompaña su camino.

Muchos años habían tenido separados en La Tierra a estos dos espíritus los caprichosos cruces de nuestros caminos, hasta que un día, Oso llegó a un bosque buscando alimento y un espacio donde descansar de un largo viaje. Un año antes, había llegado Águila a ese mismo bosque en su deseo de encontrar un sitio en donde poder disfrutar de largos vuelos y variados paisajes. No tardarían mucho, Águila y Oso, en cruzar sus caminos en el bosque y empezar a compartir tiempo y espacio juntos. Incluso Búho parecía favorecer estos encuentros haciéndoles coincidir en diversos momentos, pidiéndole a Águila que enseñara el bosque a Oso, y proponiéndoles asistir a eventos dentro y fuera del bosque, en los que a menudo se quedaban los tres hasta el despunte de la primeras luces del día.

Fruto de estos encuentros, Águila sintió curiosidad por Oso, pues no había visto antes, en un mismo ser, la equilibrada combinación de serenidad, inquietud, sabiduría y empatía que sentía en él. Oso por su parte, disfrutaba de los encuentros que Águila comenzó a proponer mientras admiraba la seguridad, determinación y cercanía que ella desbordaba sin darse apenas cuenta. Cuevas, recodos formados por árboles caídos y playas de arena clara situadas en los meandros del río, fueron testigos de cómo Oso se alejaba de sus miedos mientras se acercaba a Águila hasta que, por primera vez, y justo antes de que Águila decidiera dejar de contar con él, Oso propuso a Águila ir a compartir la caza a una cueva cercana junto con otros espíritus afines. Más tarde, esa misma noche, mientras Oso y Águila se encontraron solos y a la espera del alba, una mirada cruzada en la que se reflejaron sus almas, empezó a liberar la magia entre ellos.

Quizá nadie hubiera dicho que la magia que se empezó a liberar hubiera llegado a construir un mundo como el que ahora podríais ver si tenéis la suerte de encontrárosles. Un hogar construido con valentía, sabiduría, apoyo, asertividad, responsabilidad, honestidad, empatía... sobre unos cimientos de amor, respeto y lealtad, y donde estaremos encantados de recibirte.

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